Humedad en Casa

Cuántos litros al día necesita tu deshumidificador

Actualizado octubre 2026

La capacidad de un deshumidificador se mide en litros de agua extraídos en 24 horas en condiciones de ensayo, y esas condiciones casi nunca son las de tu casa. Para una vivienda con humedad relativa entre el 70 y el 80 %, la horquilla que manejan los fabricantes ronda los 6 – 10 L/día hasta 15 m², 10 – 14 L/día entre 15 y 25 m² y 20 – 25 L/día para 20 – 30 m². Los rangos se solapan porque cada marca ensaya a temperaturas distintas.

Deshumidificador doméstico de compresor, blanco, con depósito frontal y ruedas
Deshumidificador doméstico de compresor, blanco, con depósito frontal y ruedas. Foto: Matelo2005, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons (redimensionada).

Estos rangos resumen fichas técnicas de fabricantes y son orientativos: no son medidas propias. Por eso la calculadora devuelve una horquilla y no un número.

Calculadora de capacidad

El resultado es un rango porque las tablas de los fabricantes no coinciden entre sí: para 25 m² unas recomiendan 10 L/día y otras 20. Si dudas, elige el extremo alto: un equipo sobrado trabaja menos horas y gasta menos que uno justo funcionando sin parar.

Por qué los litros del catálogo no son los litros reales

Muchas fichas declaran la capacidad en condiciones de ensayo muy favorables, típicamente 30 °C y 80 % de humedad relativa: un equipo «de 20 litros» extrae esos 20 litros ahí, no en tu casa. En un salón español en invierno, a 18 °C y 65 %, el mismo aparato saca bastante menos. Con humedad relativa entre el 40 y el 50 % la extracción puede caer a 2 – 4 litros al día, y eso no es un defecto: simplemente queda poco vapor que condensar.

El rango cómodo de una vivienda está entre el 40 y el 55 %: ver humedad ideal en casa. La consecuencia práctica es que la capacidad nominal sirve para comparar modelos entre sí, no para predecir cuánta agua vas a vaciar del depósito. Si tu objetivo es bajar del 70 al 55 % y mantenerlo, importa más el caudal de aire (m³/h) y el higrostato que el número grande de la caja.

Las tres variables que deciden

Superficie y volumen

Se habla en metros cuadrados por costumbre, pero el aparato trata un volumen. Un dormitorio de 20 m² con techo de 2,5 m son 50 m³; el mismo suelo con techo de 3,2 m son 64 m³, casi un 30 % más de aire. En pisos antiguos con techos altos conviene subir un escalón de capacidad. La calculadora de arriba aplica ese factor.

Humedad relativa de partida

En vivienda, el rango cómodo está entre el 40 y el 55 %. Por encima del 60 % aparecen el riesgo de moho, el olor a cerrado y la condensación en los cristales. Cuanto más lejos estés de ese objetivo, más trabajo hay que hacer y más capacidad necesitas para no tener el equipo encendido las 24 horas.

Temperatura del espacio

Es la variable que más gente ignora y la que más decisiones cambia, porque determina la tecnología antes que la capacidad. Por debajo de 10 °C un equipo de compresor pierde eficacia y puede llegar a escarcharse; ahí el desecante es la única opción razonable. Lo desarrollamos en compresor o desecante según la temperatura.

Tabla de referencia rápida

SuperficieEstancia típicaCapacidad orientativa
Hasta 15 m²Dormitorio, despacho, baño interior, vestidor6 – 10 L/día
15 – 25 m²Habitación grande, salón pequeño10 – 14 L/día
20 – 30 m²Salón, cocina, zona de estar20 – 25 L/día
30 – 40 m²Espacio diáfano, sótano, garaje20 – 30 L/día

La tabla asume techo estándar y humedad de partida alta. Para un solo aparato moviéndose entre varias habitaciones, dimensiona para la estancia más grande, no para la suma: las puertas cerradas hacen que el equipo trate un volumen a la vez.

Un equipo grande o varios pequeños

Un deshumidificador solo trata el aire que le llega. Con las puertas cerradas, un equipo de 25 L/día en el salón no baja la humedad del dormitorio del fondo, aunque la suma de metros cuadrados cuadre. Dos caminos:

Un equipo grande con ruedas que se mueve de estancia en estancia, o un equipo pequeño fijo en el punto problemático (normalmente el baño sin ventana o el armario de la pared norte). Mezclar ambas cosas suele salir más barato que comprar dos grandes.

Si el problema es puntual y localizado —un armario, una caravana, un trastero— antes de comprar merece la pena descartar que sea condensación por falta de ventilación o una filtración. Un deshumidificador enmascara una fuga; no la arregla: distinguir condensación, filtración y capilaridad es el paso previo, y en muchos casos ventilar bien resuelve sin comprar nada.

Consumo: lo que de verdad pagas

Un equipo de compresor de 20 L/día ronda los 250 W en marcha. Un desecante equivalente puede irse a 680 W, porque calienta una resistencia para regenerar el rotor. Esa diferencia es la razon de fondo para no comprar un desecante «por si acaso»: solo compensa cuando la temperatura obliga.

El dato útil no es el vatiaje, sino los vatios por litro extraído en tus condiciones. Con el higrostato bien puesto, el aparato arranca y para en ciclos y el consumo real queda muy por debajo de la potencia nominal; con el higrostato al máximo, funciona siempre. Detallamos el cálculo en la guía de consumo eléctrico.

Errores que obligan a comprar dos veces

Resumen operativo

Mide la humedad, mide la estancia, mira la temperatura mínima del espacio en invierno y solo entonces elige capacidad. Si la temperatura baja de 10 °C, la tecnología manda sobre los litros; si no, redondea al alza dentro del rango de tu superficie y prioriza higrostato y desagüe continuo frente a un número nominal mas grande.

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