Deshumidificador en el dormitorio: dormir con él encendido
El dormitorio es donde más falta hace un deshumidificador —ocho horas con la puerta cerrada y dos personas respirando suben la humedad bastante— y donde el ruido decide la compra. Para dormir, cuantos menos decibelios, mejor, y pesa tanto el tipo de ruido como la cifra: un zumbido constante molesta menos que un compresor que arranca y para. Las cifras de la tabla son las que declaran los fabricantes y varían bastante entre modelos.

Cuánto ruido hace cada tecnología
| Tipo | Ruido típico | Comparable a | ¿Sirve para el dormitorio? |
|---|---|---|---|
| Termoeléctrico (peltier) | 28 - 35 dB | Un susurro | Silencioso, pero extrae 0,25-0,75 L/día: insuficiente |
| Desecante de rotor | 35 - 45 dB | Ventilador continuo | Sí, ruido constante sin arranques |
| Compresor | 40 - 48 dB | Conversación suave | Sí, con modo noche |
La barrera de confort del mercado está en torno a los 40-45 dB. Y el modo noche baja entre 3 y 8 dB según el modelo: reduce la velocidad del ventilador, que es la fuente principal del ruido, apaga la pantalla y silencia los avisos. Un compresor de 45 dB se queda así en 37-42 dB, dentro de lo aceptable.
El ruido continuo molesta menos que el intermitente
Este matiz no sale en las fichas y explica por qué dos equipos con el mismo número de decibelios se viven de forma muy distinta. Un compresor arranca y para en ciclos; cada arranque es un cambio de sonido, y los cambios despiertan. Un desecante mantiene un ventilador constante, más parecido a un ruido blanco, que el cerebro filtra.
Si eres sensible al ruido, mira el dato de decibelios en modo noche, no el nominal, y valora que el ruido sea estable. Un aparato de 42 dB constantes suele dejar dormir mejor que uno de 38 dB que arranca ocho veces por noche.
Dicho eso, para un dormitorio calefactado la tecnología correcta sigue siendo el compresor: el desecante consume 680 W frente a 250 W y solo compensa cuando la habitación se queda por debajo de 10 °C. La comparación completa está en compresor o desecante.
Qué capacidad y a qué humedad
Un dormitorio estándar de 12 a 18 m² entra en el primer tramo de la tabla de capacidad: 6 a 10 litros al día. No conviene quedarse corto, porque un equipo justo funciona toda la noche sin parar —y hace ruido toda la noche— mientras uno sobrado alcanza la consigna y se apaga.
Programa el higrostato en 50 %, dentro del rango del RITE para invierno y por debajo del umbral en que las colonias de ácaros empiezan a crecer, que está en el 50 %. Para una casa con alergia o asma, ese número es el objetivo del aparato, no una preferencia. Más detalle en humedad ideal en casa.
Dónde colocarlo
- Lejos de la cabecera. Un metro y medio cambia mucho la percepción del ruido, y también evita la corriente de aire seco directa sobre la cara.
- Con 20-30 cm libres alrededor. Necesita aspirar y expulsar sin recircular su propio aire; pegado a la pared o encajado entre muebles pierde rendimiento.
- Sobre suelo firme, no sobre tarima suelta ni alfombra gruesa. La vibración del compresor se transmite y amplifica. Una base de goma o un felpudo fino ayudan.
- Con la puerta cerrada. Es la condición que hace que el equipo alcance la consigna y se apague. Abierto al pasillo, trabaja contra toda la casa y no para nunca.
El error de tender la colada en el dormitorio
Muy común en pisos pequeños, y es la peor combinación posible: metes 1,5 a 2 litros de agua en la habitación donde vas a pasar ocho horas seguidas, con la puerta cerrada y, normalmente, contra la pared exterior más fría de la casa. De ahí salen los cristales goteando por la mañana y el moho en la esquina de la pared norte. Si no tienes otro sitio, al menos pon el deshumidificador en esa misma habitación y en modo ropa, y acepta el ruido esa noche.
Antes de comprar
Mide una semana con un higrómetro y apunta la lectura al levantarte, antes de abrir la ventana: ese es el pico real del dormitorio y el número que debes atacar. Si por la mañana hay agua en los cristales, confirma con la tabla de puntos de rocío cuántos puntos necesitas quitar. Y si además hay mancha en la pared, comprueba primero que sea condensación y no capilaridad, porque en ese caso el aparato no la va a quitar.
Un último detalle práctico: si el equipo va a trabajar todas las noches, mira si admite desagüe continuo. Un depósito que se llena a las tres de la madrugada apaga el aparato y, en muchos modelos, pita hasta que alguien se levanta.


