Sótano, garaje y trastero: el problema es el frío
Un sótano no es una habitación grande: es un espacio frío, y eso cambia la tecnología antes que la capacidad. Un deshumidificador de compresor pierde eficacia por debajo de 10 °C y puede escarcharse por debajo de 15 °C; un desecante de rotor sigue funcionando desde 1 °C. En un garaje a 8 °C en enero, el equipo barato de compresor no rinde poco: dedica los ciclos a descongelarse.

Elegir por temperatura, no por metros
| Temperatura del espacio en invierno | Tecnología | Motivo |
|---|---|---|
| Por encima de 15 °C | Compresor | Más litros por vatio: ~300 Wh/L frente a ~816 |
| 10 - 15 °C | Compresor con descongelación automática declarada | Zona mixta; sin esa función se bloquea con escarcha |
| Por debajo de 10 °C | Desecante | Es el único que mantiene extracción; el calor residual templa el espacio |
La comparación completa de ambas tecnologías está en compresor o desecante. El detalle que inclina la balanza en un sótano: el desecante devuelve bastante calor al aire, que en un salón en verano es un defecto y en un sótano a 8 °C juega a favor, porque además sube la temperatura de las superficies y reduce la condensación.
Qué humedad buscar aquí
En un espacio no habitado el objetivo no es el confort, es evitar moho y corrosión: 50 a 55 % es suficiente. Bajar más no aporta nada y cuesta dinero, porque cuanto más seco está el aire, peor rinde el equipo. Para el rango de vivienda habitada, ver humedad ideal en casa.
Lo que sí conviene vigilar es qué hay guardado. Cartón, libros, ropa y herramienta se echan a perder por encima del 60 %; una bicicleta o una caja de tornillos se oxidan. Si el trastero guarda documentos o instrumentos, el objetivo baja al 45-50 %.
El desagüe continuo no es opcional
Esta es la diferencia práctica más importante con un salón. Un sótano no tiene a nadie vaciando el depósito: si el equipo se para lleno a las seis horas, el resto del día no hace nada y te has gastado la luz en nada. En un espacio no habitado, el desagüe continuo es un requisito, no una comodidad, y muchas veces obliga a elegir el modelo por su salida de tubo y no por sus litros. Cómo montarlo, con o sin bomba, en desagüe continuo.
Antes de comprar, descarta lo que el aparato no arregla
Un sótano es el sitio donde más se confunden los tipos de humedad, porque está en contacto con el terreno por definición. Si ves una franja blanquecina paralela al suelo en el muro, probablemente sea capilaridad y un deshumidificador no la va a detener: el agua sigue subiendo por el material. Si la mancha aparece tras la lluvia y es localizada, es filtración. La tabla para distinguirlas está en qué tipo de humedad tienes.
La prueba barata: mantén el espacio por debajo del 55 % durante dos o tres semanas. Si la mancha del muro sigue igual o crece, no era condensación, y el dinero siguiente va en drenaje o barrera, no en un equipo más grande.
Detalles que cambian el resultado
- Ventilación cruzada, si la hay. Muchos sótanos tienen rejillas tapadas «para que no entre frío», y con ellas tapadas el aire no se renueva nunca. En verano, ojo: airear un sótano fresco con aire exterior caliente y húmedo mete humedad y condensa en los muros frescos. El razonamiento está en deshumidificador o ventilar.
- No apoyes cajas contra el muro. Deja unos centímetros para que el aire circule; el cartón pegado a un muro frío es donde empieza el moho.
- Separa del suelo lo que guardes con palés o estanterías.
- Mide en el punto malo. La esquina del fondo puede estar diez puntos por encima del centro. Ver cómo medir.
Capacidad
Con la tecnología decidida, los litros salen de la tabla por metros cuadrados: un garaje de 30-40 m² pide del orden de 20-30 L/día. Redondea al alza, porque un sótano suele partir de una humedad más alta que una vivienda y el primer mes de trabajo es el más duro. El coste de tenerlo funcionando, en consumo eléctrico.


